
Digamos que arrastro lo normal de la decepción, mal genio, música, una que otra lagrimilla por ahí, infecto lo que toco, le miento la madre a los de la basura, en fin.
Cuando hago conciente su tranquila mirada, su paz, se me retuercen las tripas y no es literal, me dan ganas de salir corriendo y gritar ¡maldita seaaaaaaaaa!, y que la gente salga por las ventanas aplaudiendo y entre chiflidos regrese corriendo a mi casa otravez.
Lo normal de la decepción, comer mangos, odiar la pizza, caminatas extras, apreciar el oleaje de viento en el rostro y el cuello , suave de sentir agradece seguir vivo.
Borrando ilusiones, regresándolas a su lugar dandoselas a quien le toquen mi turno ha pasado ya.
Me abrazo a Rosendo en las noches, el que siempre me espera , el que siempre siempre tiene una mirada dulce para mi, le coseré el sombrero ha hecho demasiado por mí.
Esperaré la mañana, a que la decepción pase a que se me salga de la lengua de una vez, y si aún despierto con ella me la llevaré hasta donde voy, ahí junto a Rosendo.
Me agrada Rosendo...
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