miércoles, 2 de mayo de 2012
Quiero escribir de ti lo que nadie ha dicho, lo que nadie ha visto, escribir, por ejemplo, el brillo de tus ojos cuando todo está en su sitio, cuando estemos solos, más solos que nadie, y en ese delgado silencio nuestros labios puedan decirlo todo.
Déjame sentirte ahora entre mis manos, pasearte entre mi sangre.
Déjame tenerte, olerte, guardar dentro de mí toda tu gracia, tu vida, tu piel tierna y dolorosa. Déjame llevarte lejos, allá donde otros gritan, ríen y cantan, allá donde otros también lloran, en fin... Déjame quererte.
Déjame contar tus lunares, hacer con ellos una luna (blanda y temblorosa), estar cerca de tu piel como tu sombra; amor, déjame besarte, tener tu cuello, gozarlo como un poema, sentirlo vibrar como tu lengua al pronunciar mi nombre. Ven y déjame morder tu piel, toda, beberte, sentirte ir y venir entre la noche, juntar mis manos a las tuyas, una, dos, mil veces. Amor, déjame hablarte despacio, decirte lo que quiero, comer tu fuego, ahogarlo en mis entrañas. Veni amor, pinta mariposas en mi vientre, cubre de estrellas mi pecho, guárdame entre los brazos, podría decirte que te quiero, pero se hace tarde y es que no has venido, no, no vienes.
yva
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