domingo, 29 de agosto de 2010

Manos rotas, platos rotos .



Ayer fué sabado, trasnochada decidí encerrarme a leer hasta terminar con la guitarra en los dedos.

Yo tambien soñé, más bien sí soñe con varias manos en mi pecho, manos de hombres naturalmente, los hombres que hacían filas en el horizonte y que al final sólo se sonríen como cuando se cuenta un mal chiste y no falta el idiota que no para de repetirlo y vuelve a reir como idiota.

Decidí decirlo porque la gente a mi alrededor está cansada de escucharme y mejor acá sin compromisos , sin ninguna falsa intención.

Me enamoré de varios , aunque es la primera vez acepto que sí, me gusta encontrarles en la calle
sonreír y ponerme bien nerviosa.

Tuve miedo de decir cualquier estupidez , aunque la terminé diciendo, uno va creando sus maravillosas telarañas para despúes no poder pasar y terminar quejándose en un bar hablando de las diferencias entre el sexo , hacer el amor y de porque esa insistencia en seguir comiendo carne de res.

Y ¡zas! cuando menos lo esperas todos se conocen , creen que han pasado por ti , supongo que deben exagerar las situaciones , hablar mal del asunto al pensar que no fueron ellos lo que te tomaron del pelo. (mentira)


Ahora, lo cruel del asunto resulta cuando tu bien que querías, cuando les miras la sonrisita que se les dibuja en el rostro al decir "Adios", y esa mariposa ( casi estoy segura de color azul) te anda vuele y vuele en la panza.

Lo cruel viene un poquito despúes , cuando se te desbarranca todo ese jueguito que tu nisiquiera planeaste intencionalmente , que simplemente surgió cúal estupido beso mal dado.

Yo por eso hoy ya le paro , no pretendo nada más allá y que ni me avisen del pinche estado meteorológico en bonitas palabras , que ya no quiero pensarles más.

Todo por andar soñando con bonitas manos, manos de hombres en el pecho y esas miradas ocasionales de varias vidas,

qué estoy segura que fué por andar soñando

y cuando uno sueña las disculpas salen sobrando.

sábado, 21 de agosto de 2010

Madrugada incoherente?

Hoy me he golpeado la mano, hasta hace un rato no recordaba por qué me ha dolido tanto. A veces busco preludios que puedan evadir lo que, discretamente, intento decir. Quiero que las palabras no se entiendan (o que al menos usted se lleve un esfuerzo por relacionarlas, comprenderlas). De cualquier modo pienso que, a veces, es inútil, ¿para qué hacerlo? (al menos hoy no tengo tanto tiempo para andarme con rodeos), al final de todo acabaré diciendo lo mucho que me ha gustado el olor del café (beberlo lentamente de tus labios), aspirarlo en tu cuello, imaginarlo recorriendo cada parte de mi cuerpo. La sangre por tus venas, agitándose, cambiando el ritmo del tiempo.
Para qué esperar un poco más, diré la verdad: me duele el metacarpo. Es trágico, me cayó un libro sobre la mano (historia de México), lo leeré en las próximas semanas, antes de que se escurra el tiempo, de que se resbale por tus ojos, ya es momento. Por lo pronto sigo pensando en el color que tengo en los labios, el sabor que en ellos se ha quedado incrustado. De vez en cuando observo detenidamente tu rostro, ya voy conociendo el movimiento indescifrable de tus cejas (no sé si lo sepas). Fue la mano derecha, ¡tenía que ser exactamente esa!, algunos perdemos los lentes, una y otra vez, prefiero el café, no sé si sean incoherencias (me gusta, realmente, el color que llevas en la piel). No creía que los labios se pudieran leer. Tú supiste, sabías, me contaste tan sólo una parte de la historia, quizás quieras que invente la otra. Me parece que el resto de la semana escribir podría doler (esta mano derecha).

No sé si puedan entender cada una de las líneas, todas tienen, aunque no lo parezca, una razón de ser.
(podría rimar -muy bien- mi nombre).

The zombies.

Dices que soy aburrida.
Y no entiendo muy bien que es lo que me quieres decir,
yo respondo con las palabras correctas, pero sé bien que
eso a ti no te bastará, necesitas algo increible, algo fuera de sí.
Las nocturnas horas las usé para pensarlo, para reflexionar con
la más veracidad posible;
Según wikipedia del latín abhorrere ab= sin horrere = horror,
"sin horror" entonces. Cuando una película carece de horror, cuando
no nos accidentamos, cuando vamos al corriente con el cable y la luz,
la vida se vuelve naturalmente bella, sencilla con la respiración como
prioridad, entonces la vida se torna aburrida .
¿qué podría hacer?, al momento en el que te dicen aburrido , piensas en
el concepto y al regresar te sientes mas aburrido aún.
Cuando retiemblan las cuatro sílabas en tu cabeza , comienzan los deseos
absurdos, estar mejor económicamente, saber más chistes, mascar un chicle
durante dos meses, y entonces ocuparte en algo; terminando en cosas sobre-
naturales como esas dos manos que te van saliendo de las caderas y esa
enorme lengua verde que te crece , para no aburrir, para no aburrirle.
Despúes de tanto pensamiento las glándulas lacrimales se deshacen haciendóte
pasar del aburrimiento al desconsuelo terminando en la aceptación.
Como no pude cambiarlo en ese instante hasta ahora, sorprendí a mi propia
depresión , corriendo al rededor del lago, acelerando el corazón , aletargando
los pensamientos.
Por un momento me vino aquel coro de los Zombies, el que más me gusta el
que trae aquella imagen del chico que muere por seguir su ideal hasta las últimas
consecuencias , por amor.
Descubrí que en aquel momento yo tambien había muerto, por no haber respondido,
por no haber aceptado que es verdad soy aburrida, y en grandes cantidades, sólo que
yo morí de verguenza , y sin ideal y con la lengua más rosada que una casa pintada en
rosa.

domingo, 8 de agosto de 2010

ORACIONES DE UNA VIDA.

Un Verdadero CICLO podrìa terminar.

Con papalotes no elevados, globos de colores robados y niños con miradas
al aire, como mi abuela perdidos en su misma ensoñaciòn.
Lo rosa de las letras mi nombre en cada consonante , casi flotando encima
de un pastel mordido por la gente.
Lo material, las conexiones y la electricidad hacen posible que este aparato
funcione, lejos de los arboles quemados aùn existe aquella ciudad.
Las lagartijas desisten del ruido se esconden debajo del pavimento siguen
cavando agujeros que las lleven lo màs lejos de la superficie terrestre.
Solamente allì encuentran la PAZ.

Se termina un CICLO anuncian los letreros de la ciudad, cuidad caliente, escasa ciudad.

El nudo enredado en la garganta persiste.
Por miedo a perder las piernas las use demasiado ayer.
Las olas me golpeaban irrepetiblemente el torso y venguè todo lo que me
haces decir.
Podrìa tambien encimarme en aquel hombre, el de la hamaca tenìa las piernas
abiertas y los ojos clavados en mì.
Pero de nuevo llegabas tù en cada respirar de la gente.
Esa estùpida manìa de buscarte en la gente,
de mirarles los ojos y decir que hay algo de tì.

Un CICLO.

Lavarè los metros de mi cabello con jabòn de lagartija, PAZ.
Escribirè hasta que las ideas se me contraigan una a otra y se
peleen entre sì.
Correrè para usar MIS PIERNAS.
Dibujarè con crayòn las paredes que quiero que existan y despùes
cruzarè sobre ellas hasta terminar exhausta.
Voy a perseguir a mi padre por todo el jardìn y cuando le alcanze
le sumirè el pecho con esas palabras, palabras que nos enseñan a
decir, que ya me las he aprendido, y me las he aprendido bien.

DIRÈ EN VOZ ALTA AL CIELO . (Sì)

viernes, 6 de agosto de 2010

A veces yo también los vi.

De pronto se encendían las luces, era increíble ver cuántos ojos se exaltaban (a veces pueriles, insidiosos, enojados. Los míos, simplemente, curiosos). Se podía, en ese lacónico instante, ver cómo ellos entre tanto silencio repetían mil vocablos (y no hablaban), sus palabras se perdían en sus juegos, entre sus manos y dedos, sin embargo existían.
Actuaban, como si buscaran esconder sus deseos, sus planes, sus miedos, o quizás encontrarlos, a veces difiero. Día tras día sucedía lo mismo, sin embargo siempre distinto.
El silencio existía para otros, para ellos era su lenguaje secreto, únicos capaces de traducirlo, de entenderlo, sentirlo. La forma de contemplarse el uno al otro entre luciérnagas a través de la noche era algo, paradójicamente, esclarecedor, de otro modo no se hubieran conocido tanto, no habrían podido admirar sus rasgos, reconocer sus rostros. No se daban cuenta que empezaban a mirarse a ciegas, a ojos cerrados, palmo a palmo, por debajo del cielo, sin embargo por encima de las estrellas.
Nuevamente se envolvían en el silencio, de vez en cuando las palabras salían apretadas por sus labios, labios que jugaban humedeciendo la noche, sus párpados. Era quizás el sabor, para mí ignoto, de sus besos. Sus voces morían una y otra vez entre sus labios, dentro de sus gargantas, paseando por sus lenguas para quedarse en la boca ajena, la del otro, iban y venían, una espiral interminable, a veces eso parecía. No se daban cuenta, pero la tarde se les escondía porque la noche los buscaba tercamente, ellos pretendían algo, realmente no lo sabían, sólo dejaban que pasara, como las horas, como los días, como sus manos, como sus ojos cerrados observándose, tal vez demasiado, tal vez nada, tal vez poco, no lo sabemos nosotros, en realidad, sólo ellos.


Puede ser que sea Agosto.
Más sin embargo, tú sabes que ellos somos,simplemente, nosotros.