domingo, 8 de agosto de 2010

ORACIONES DE UNA VIDA.

Un Verdadero CICLO podrìa terminar.

Con papalotes no elevados, globos de colores robados y niños con miradas
al aire, como mi abuela perdidos en su misma ensoñaciòn.
Lo rosa de las letras mi nombre en cada consonante , casi flotando encima
de un pastel mordido por la gente.
Lo material, las conexiones y la electricidad hacen posible que este aparato
funcione, lejos de los arboles quemados aùn existe aquella ciudad.
Las lagartijas desisten del ruido se esconden debajo del pavimento siguen
cavando agujeros que las lleven lo màs lejos de la superficie terrestre.
Solamente allì encuentran la PAZ.

Se termina un CICLO anuncian los letreros de la ciudad, cuidad caliente, escasa ciudad.

El nudo enredado en la garganta persiste.
Por miedo a perder las piernas las use demasiado ayer.
Las olas me golpeaban irrepetiblemente el torso y venguè todo lo que me
haces decir.
Podrìa tambien encimarme en aquel hombre, el de la hamaca tenìa las piernas
abiertas y los ojos clavados en mì.
Pero de nuevo llegabas tù en cada respirar de la gente.
Esa estùpida manìa de buscarte en la gente,
de mirarles los ojos y decir que hay algo de tì.

Un CICLO.

Lavarè los metros de mi cabello con jabòn de lagartija, PAZ.
Escribirè hasta que las ideas se me contraigan una a otra y se
peleen entre sì.
Correrè para usar MIS PIERNAS.
Dibujarè con crayòn las paredes que quiero que existan y despùes
cruzarè sobre ellas hasta terminar exhausta.
Voy a perseguir a mi padre por todo el jardìn y cuando le alcanze
le sumirè el pecho con esas palabras, palabras que nos enseñan a
decir, que ya me las he aprendido, y me las he aprendido bien.

DIRÈ EN VOZ ALTA AL CIELO . (Sì)

1 comentario:

  1. Dorita, qué gusto leerte nuevamente... Algo nuevo con las lagartijas, muy bien.
    Quiero una hamaca

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