Usted es lo suficientemente ajeno a mi vida como para saber que esta noche escribo sin ninguna intención de no decir menos de lo que he necesitado, no sé por qué se mueven mis dedos, buscan la manera de decirlo, precipitándome sobre esta hoja, oigo pasos arriba, alguien baja las escaleras, no sé quién sea, seguro recibiré alguna queja, yo sé que es tarde, la hora de soñar, dormir, tirarse entre las sábanas para descansar... Pero, qué puedo hacer, no quiero...
Quería un ramo de flores rojas, blancas, amarillas, quería simplemente sentir su vida derramándose en mis pulmones, lo acepto, es imposible que salga por una a esta hora. No sé por qué escribo tantas ridiculeces, qué dice?, que no lo son, es posible, quizás no lo sean, quizás estoy simplemente exagerando, como cuando digo que no es posible.
Situaciones similares, porque simplemente no se les puede llamar de otro modo, y yo sin poder dormir, empiezan a dolerme los dedos, las articulaciones, es posible que no vuelva mañana a este sitio, por eso debo decirlo todo mientras la maravillosa facilidad con la que gozo esta madrugada para decir las cosas persista...
sábado, 11 de junio de 2011
Algo así, silencioso, onírico, casi invisible... Misterioso, perspicaz, mágico, breve como un suspiro, sin embargo eterno como el tiempo...
Necesito encontrarlo, pero en qué sitio, decirme la hora, en qué momento, cuál calle, dónde camina, su nombre, debo saberlo pronto... Cada vez pasa más rápido el tiempo...
Es simple.
No tengo sueño, no puedo dormir... Qué me disculpen las horas
Necesito encontrarlo, pero en qué sitio, decirme la hora, en qué momento, cuál calle, dónde camina, su nombre, debo saberlo pronto... Cada vez pasa más rápido el tiempo...
Es simple.
No tengo sueño, no puedo dormir... Qué me disculpen las horas
lunes, 6 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
La luz de tus ojos, la ternura de tus ojos, la voz de tus ojos, el color de tus ojos...
Tú.
La forma de tus ojos, la humedad de tus ojos, la vida de tus ojos, las estrellas de tus ojos.
Tú.
La aurora de tus ojos que yo conocí una noche de Febrero.
El tono azul de tu piel visto por primera vez un sábado por la tarde mientras llorabas tiernamente sobre mi pecho.
El silencio entre nosotros, a veces distantes, distraídos, locos.
Sigo mirándote en medio de esta noche.
Te doy una perla, rosas, camelias, te doy una estrella. Del mar. Guárdala, quédatela, no me la devuelvas nunca...
Recuerdo la mañana azul, el día que me corrí por la playa de tu mano, el color de tu piel dorado, la luz de tus ojos otra vez, el sabor del coco sobre tus labios, tus zapatos blancos.
Observamos el horizonte, el mar, azul... Te regalé el sol rojo de esa tarde.
Tu mano tiernamente quieta sobre mi hombro, cubriste mi corazón con tu palma, lo sostuviste después de todas sus derrotas, lo consolaste...
Después de todo quiero volver a inventar todo.
Tú.
La forma de tus ojos, la humedad de tus ojos, la vida de tus ojos, las estrellas de tus ojos.
Tú.
La aurora de tus ojos que yo conocí una noche de Febrero.
El tono azul de tu piel visto por primera vez un sábado por la tarde mientras llorabas tiernamente sobre mi pecho.
El silencio entre nosotros, a veces distantes, distraídos, locos.
Sigo mirándote en medio de esta noche.
Te doy una perla, rosas, camelias, te doy una estrella. Del mar. Guárdala, quédatela, no me la devuelvas nunca...
Recuerdo la mañana azul, el día que me corrí por la playa de tu mano, el color de tu piel dorado, la luz de tus ojos otra vez, el sabor del coco sobre tus labios, tus zapatos blancos.
Observamos el horizonte, el mar, azul... Te regalé el sol rojo de esa tarde.
Tu mano tiernamente quieta sobre mi hombro, cubriste mi corazón con tu palma, lo sostuviste después de todas sus derrotas, lo consolaste...
Después de todo quiero volver a inventar todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)