Usted es lo suficientemente ajeno a mi vida como para saber que esta noche escribo sin ninguna intención de no decir menos de lo que he necesitado, no sé por qué se mueven mis dedos, buscan la manera de decirlo, precipitándome sobre esta hoja, oigo pasos arriba, alguien baja las escaleras, no sé quién sea, seguro recibiré alguna queja, yo sé que es tarde, la hora de soñar, dormir, tirarse entre las sábanas para descansar... Pero, qué puedo hacer, no quiero...
Quería un ramo de flores rojas, blancas, amarillas, quería simplemente sentir su vida derramándose en mis pulmones, lo acepto, es imposible que salga por una a esta hora. No sé por qué escribo tantas ridiculeces, qué dice?, que no lo son, es posible, quizás no lo sean, quizás estoy simplemente exagerando, como cuando digo que no es posible.
Situaciones similares, porque simplemente no se les puede llamar de otro modo, y yo sin poder dormir, empiezan a dolerme los dedos, las articulaciones, es posible que no vuelva mañana a este sitio, por eso debo decirlo todo mientras la maravillosa facilidad con la que gozo esta madrugada para decir las cosas persista...
No hay comentarios:
Publicar un comentario