martes, 15 de febrero de 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

Fotografía

  • Me imaginé en aquel momento donde pareciera que todo podría ocurrir.
    Alguien dijo alguna vez que la luna estaba demás
    en la noche que deberían ser pocas las estrellas
    que merecieran estar encerradas en el cielo.
    Alguien dijo que mientras dos amantes
    se llevan pétalos de flores a la boca,
    otra persona muere de frío hacia algunas kilómetros al sur.

    Me imaginé con hilos de lluvia sobre mis ropas y
    con manos de extraños frotando mi cuello,
    corrí desesperadamente para olvidar el encuentro
    un niño fué testigo de lo que viví.
    Alguien dijo en algún lugar de un cuento, que aveces
    se debe escuchar las palmas rasgar el viento, que las
    mariposas no siempre dicen la verdad.

    Me imaginé contigo en una habitación había espejos
    y los hilos de lluvia se me resbalaban por las piernas
    ahí dentro lo comprendí todo de nuevo, como cada
    vez que me imagino contigo, así.
    Alguien dijo alguna vez que los pétalos que se resbalan
    por la boca de los amantes deberían volver a sembrarse,
    mientras yo duermo hacia algunos kilómetros al sur. .

domingo, 6 de febrero de 2011

Dice febrero

Tengo sueño, pero no puedo dormir, la habitación está llena de flores y humedad me pongo mala cada vez que me recuesto, casi escucho los perros ladrar me supongo que ya estoy en el sueño pero no es verdad, los ladridos provienen de afuera las imágenes desde mi ventana son casualmente bellas , la luna cuelga desde el cielo y se columpia sin nadie encima y a mi no me dan ganas de subir hoy me da tedio la idea de refrescarme con tanta estrella pequeña con tanto viento. Tengo las manos llenas de sueño y de frió a la vez, de alguna manera sigo escribiendo por no dejar; me entretengo con la probabilidad de un buen cansancio, de un buen sueño por está noche.
Era un desastre la habitación antes de vivos nos revolcabamos de tanto imaginar de pensar y pensar las mismas situaciones, las arreglabamos, nos tomábamos nuestro tiempo para deshacernos la conciencia, quizá los hicimos demasiado , quizá nos cansamos a tal grado que ya no podemos dormir. Mi habitación antes era pequeña las dimensiones han cambiado conforme a los sueños ahora se nota mas grande las esquinas se redoblan a cada paso las miradas se encuentran en la diagonal, el colchón se está hundiendo, los mosaicos están sucios de tanto pasearnos por encima de ellos. No puedo dormir. Enciendo un cigarro y saco la cabeza por la ventana, la luna se ha perdido, debe estar en otro cielo, en el cielo al que se van todas las cosas que se nos escapan de la comprensión , de la vista; el que está lleno de papalotes , de globos animados, de indecisión.
Quizá soñar sea un privilegio, un alivio al malestar de esto que llamamos amanecer.

jueves, 3 de febrero de 2011

Anotaciones.

Cúan individual puede llegar ha ser fumarse un cigarro, cuan individual mirar el oceano es.
Se enciende pasa por debajo del labio y ahí estamos, saliendonos de lo más profundo del mar, saliendonos de nosotros mismos empapados escurriendo de los dedos de las manos. La individualidad podría existir desde que nos viene la idea de compartir esos cuatro minutos con nosotros mismos, y ahi estamos.
En la azotea, en la orilla de un sillón bien forrado, en la fotografía infantil de aquella fiesta, acaso alguien podría contradecirme y decir que la individualidad está al comer una sopa caliente, que cruzar la calle tambien contiene algun tipo de individualidad.
Pero es que yo lo digo y lo vuelvo a repetir es la relación con el objeto, la suavidad del contacto con los dedos y la última blanda capa, es eso.
La sinceridad de ese momento, nada profundo, pero que en ese instante nos está ocurriendo, desafiando a la palabra misma, desafiando cualquier tipo de conversación, ahí estamos los dos, los tres con un suave cigarro, detenido por la parte más delicada de los labios, acto detalladamente encaminado a un mismo momento a una misma acción todos los sentidos en armonía con este encuentro, regresandonos a aquel momento , aquel momento en el que no contabamos con nada .

martes, 1 de febrero de 2011





No sé, pero es posible que ella ni yo existamos desde hace varias semanas, eso lo sé por el color de nuestras venas, las mías antes como las de ella, rojas, intensas. Sin embargo la extraño, a veces también a usted, pero eso ya no importa. Después de todo Ellos no están, han regresado a los veranos escondidos, otoños grises, inviernos azules. Se han ido. No, no volverán, porque para eso he llegado yo, tú, nosotros, que nunca fuimos ellos.