Tengo sueño, pero no puedo dormir, la habitación está llena de flores y humedad me pongo mala cada vez que me recuesto, casi escucho los perros ladrar me supongo que ya estoy en el sueño pero no es verdad, los ladridos provienen de afuera las imágenes desde mi ventana son casualmente bellas , la luna cuelga desde el cielo y se columpia sin nadie encima y a mi no me dan ganas de subir hoy me da tedio la idea de refrescarme con tanta estrella pequeña con tanto viento. Tengo las manos llenas de sueño y de frió a la vez, de alguna manera sigo escribiendo por no dejar; me entretengo con la probabilidad de un buen cansancio, de un buen sueño por está noche.
Era un desastre la habitación antes de vivos nos revolcabamos de tanto imaginar de pensar y pensar las mismas situaciones, las arreglabamos, nos tomábamos nuestro tiempo para deshacernos la conciencia, quizá los hicimos demasiado , quizá nos cansamos a tal grado que ya no podemos dormir. Mi habitación antes era pequeña las dimensiones han cambiado conforme a los sueños ahora se nota mas grande las esquinas se redoblan a cada paso las miradas se encuentran en la diagonal, el colchón se está hundiendo, los mosaicos están sucios de tanto pasearnos por encima de ellos. No puedo dormir. Enciendo un cigarro y saco la cabeza por la ventana, la luna se ha perdido, debe estar en otro cielo, en el cielo al que se van todas las cosas que se nos escapan de la comprensión , de la vista; el que está lleno de papalotes , de globos animados, de indecisión.
Quizá soñar sea un privilegio, un alivio al malestar de esto que llamamos amanecer.
Era un desastre la habitación antes de vivos nos revolcabamos de tanto imaginar de pensar y pensar las mismas situaciones, las arreglabamos, nos tomábamos nuestro tiempo para deshacernos la conciencia, quizá los hicimos demasiado , quizá nos cansamos a tal grado que ya no podemos dormir. Mi habitación antes era pequeña las dimensiones han cambiado conforme a los sueños ahora se nota mas grande las esquinas se redoblan a cada paso las miradas se encuentran en la diagonal, el colchón se está hundiendo, los mosaicos están sucios de tanto pasearnos por encima de ellos. No puedo dormir. Enciendo un cigarro y saco la cabeza por la ventana, la luna se ha perdido, debe estar en otro cielo, en el cielo al que se van todas las cosas que se nos escapan de la comprensión , de la vista; el que está lleno de papalotes , de globos animados, de indecisión.
Quizá soñar sea un privilegio, un alivio al malestar de esto que llamamos amanecer.
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