La luz de tus ojos, la ternura de tus ojos, la voz de tus ojos, el color de tus ojos...
Tú.
La forma de tus ojos, la humedad de tus ojos, la vida de tus ojos, las estrellas de tus ojos.
Tú.
La aurora de tus ojos que yo conocí una noche de Febrero.
El tono azul de tu piel visto por primera vez un sábado por la tarde mientras llorabas tiernamente sobre mi pecho.
El silencio entre nosotros, a veces distantes, distraídos, locos.
Sigo mirándote en medio de esta noche.
Te doy una perla, rosas, camelias, te doy una estrella. Del mar. Guárdala, quédatela, no me la devuelvas nunca...
Recuerdo la mañana azul, el día que me corrí por la playa de tu mano, el color de tu piel dorado, la luz de tus ojos otra vez, el sabor del coco sobre tus labios, tus zapatos blancos.
Observamos el horizonte, el mar, azul... Te regalé el sol rojo de esa tarde.
Tu mano tiernamente quieta sobre mi hombro, cubriste mi corazón con tu palma, lo sostuviste después de todas sus derrotas, lo consolaste...
Después de todo quiero volver a inventar todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario