sábado, 21 de agosto de 2010

Madrugada incoherente?

Hoy me he golpeado la mano, hasta hace un rato no recordaba por qué me ha dolido tanto. A veces busco preludios que puedan evadir lo que, discretamente, intento decir. Quiero que las palabras no se entiendan (o que al menos usted se lleve un esfuerzo por relacionarlas, comprenderlas). De cualquier modo pienso que, a veces, es inútil, ¿para qué hacerlo? (al menos hoy no tengo tanto tiempo para andarme con rodeos), al final de todo acabaré diciendo lo mucho que me ha gustado el olor del café (beberlo lentamente de tus labios), aspirarlo en tu cuello, imaginarlo recorriendo cada parte de mi cuerpo. La sangre por tus venas, agitándose, cambiando el ritmo del tiempo.
Para qué esperar un poco más, diré la verdad: me duele el metacarpo. Es trágico, me cayó un libro sobre la mano (historia de México), lo leeré en las próximas semanas, antes de que se escurra el tiempo, de que se resbale por tus ojos, ya es momento. Por lo pronto sigo pensando en el color que tengo en los labios, el sabor que en ellos se ha quedado incrustado. De vez en cuando observo detenidamente tu rostro, ya voy conociendo el movimiento indescifrable de tus cejas (no sé si lo sepas). Fue la mano derecha, ¡tenía que ser exactamente esa!, algunos perdemos los lentes, una y otra vez, prefiero el café, no sé si sean incoherencias (me gusta, realmente, el color que llevas en la piel). No creía que los labios se pudieran leer. Tú supiste, sabías, me contaste tan sólo una parte de la historia, quizás quieras que invente la otra. Me parece que el resto de la semana escribir podría doler (esta mano derecha).

No sé si puedan entender cada una de las líneas, todas tienen, aunque no lo parezca, una razón de ser.
(podría rimar -muy bien- mi nombre).

1 comentario:

  1. me gustan las líneas, más las que describen
    como entras a ese nuevo mundo, y los golpes
    que recibes, siento decirlo así, pero me sacaste la risa por la manera en que dices todo esto.
    Gracias. !

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