Cuando empiezo a sentir ese vértigo, esas ganas de salir gritando, pisar terriblemente el cielo, de reventar las palabras (hasta que caigan por tus ojos), tibiamente sentirás el mareo.
Quiero moldear esta noche, no soporto el dolor de los dedos, ya verás (ya veremos), me parece que está equivocándose su mano,debería usted saberlo.
Qué curioso, pensé que estábamos soñando... No sé si sea cierto.
que hermosa sombra.
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