martes, 6 de julio de 2010

Buscaba tu mano, la mía. En realidad (Cómo decirlo), estaba perdida.
Necesitaba un foco, una luz, una salida.

Dibujé gatos en las pinturas, encontré tus ojos en más de 3 páginas, entre mis notas, en los cuadros, círculos, espacios..

Pinté mi nombre sobre estas puertas, clasifiqué los colores de mil maneras, encontré simétricos los garabatos negros que dibujaron hace más de dos décadas. . .

Y sé que si te dijera las razones que traigo en mente, tú, muy sinceramente, no me comprenderías...

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