viernes, 12 de febrero de 2010


Sí, aún lo recuerdo, brillaban a lo lejos, los astros y una pequeña parte del cielo. el viento, me apretaba a su abrazo, iban callendo hojas, el remolino de tierra casi nos deja ciegos.
-Voltea, ven, mira mis ojos, (te dije), no seas tan inquieto-.
Estabas mirando el cielo, tan negro, salpicado de puntos cristalinos azules, amarillos y bermejos.
Ahí, por un lado de tu hombro, volaban y repiqueteaban mis cabellos, y a tu perfume lo arrastró el viento, después de unos días me dijeron que llego hasta aquel puerto.
-Te diste cuenta José,
-No me llames así, sabes que no me gusta,
-No me importa,
-Te dije que no,
-Como quieras... (Di la vuelta, ahora miraba hacia donde sale el sol)
-Ya ves como está más fuerte el aire, están creciendo las olas, (dijiste), pero yo ya estaba demasiado ocupada mirando esa pequeña bola blanca que se extendía entre el charco de agua.



Foto:unaluzenuncharcotedeagua

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