Ah, estimado lector, durante esta gris mañana de Febrero (con un sol inmenso y un cielo cerúleo tan impecable y extraordinario, que sin embargo para mí es tan triste, nublado, casi negro y apagado) He notado que, después de unos meses, uno puede leer lo que escribió, reírse y hasta de cierto modo ofenderse por ello, puede el corazón y el alma hasta conmoverse o deprimirse de un modo quizás bastante estúpido y/o patético, ver las locuras que afirmo y decir "Cómo pude hablar así, de dónde saqué estas palabras, por qué razón me sentía tan febril" cosas así; se pueden experimentar los miedos de nuevo, se puede llorar por algo hermoso que se volvió tan sólo un sueño, puede uno volver a sentir alegría e incluso sentirse dichoso por haber pasado por ese momento; puede ver los errores que se ha cometido por un sartal de veces, desde hace tanto tiempo, y tristemente darse cuenta que de cierto modo, a veces sigue cometiéndolos.
Es cierto, lo he vivido, es bastante deprimente, increíblemente cierto, lastimero, pero verdadero.
Porque finalmente, debo aceptar (Lector, espero no aburrirte con mis anécdotas tediosas y raras) que uno cambia de opinión con el tiempo, muy constantemente, y lo peor de ello no es hacerlo, es no darse cuenta; incluso creo que a veces uno mismo es quien se obliga a seguir sintiendo algo por lo que ha dicho antes, no por esa bendita magia (que Dios no lo quiera, estimado lector, sientas perdida algún día) que nace y se renueva cada día sin necesidad de repetirte a ti mismo que debes sentirla o el por qué de ella.
Pero Hoy, recapitulando mi vida, querido lector, me he dado cuenta de lo terriblemente circular que he sido durante los últimos meses, no sé cómo es posible que uno no se canse de andar por el mismo sendero, y aún al haber pisado la misma piedra y caído en el mismo pozo un centenar de veces, esto se siga repitiendo.
Aunque es posible que las causas que me han obligado a seguir errando(No por ello quiero decir que no sea culpable) ya no sean las mismas (y es cierto, han cambiado).
Uno puede ir por el mundo soñando todo y pensando que puede tocar el cielo en el momento que lo quiera, que puede entrar al otro lado del espejo haciendo caras chuecas, que esa galleta de la suerte que ayer se trago puede cambiarle la vida, que unos cuarzos han sido destinados a esa hora y en ese momento para hacerle más feliz, para darle paz y amor; que las manecillas del reloj nos mienten, que la luna está pequeña, que el sol está mofándose de la pequeña tierra todos los días, que los libros son amigos, que un piano y la guitarra hacen la diferencia, que el silencio es una palabra eterna, que los locos amantes existen, que un poeta un día vendrá para amarme, que el azul, el blanco y el negro son los colores esenciales para pintar un recuerdo, que las noches serán eternas el día menos pensando, incluso uno puede imaginarse que en un día de primavera, una persona chocará con su hombro izquierdo, que tendrá unos ojos profundos y siniestros, una boca con unos labios bien dibujados, un aroma por siempre soñado, con una silueta encantadora y que entonces lo mirará y quedarán enamorados (cual amor verdadero, profundo y eterno) o al menos ese tipo de historias son las que a diario se hace alguien como Yo, sólo que pensando en alguien que ya conoció, que ya besó, que ya ama, que ya ha mirado, entre otras cosas no menos predecibles. (A veces)
Esto sólo es una mañana soleada y sin embargo tan fría, amable lector, y esta es tan sólo un alma enamorada, lo sabes tú, y también Dios. Sólo quiero decirte lector que hagas un análisis de tu vida, y que puedas entender, si quiera un instante lo que siente hoy mi abrumado corazón.
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