Salí de trabajar como a las 9 y media , me dolían los pies a causa de la altura de las escaleras , la espalda jodida hasta las caderas y el cabello dolía un poco igual, no tenía ganas de llegar al cuarto ni explicarle a Arnulfo de mi cansacio, sólo me mira mientras hablo , mueve los bigotes y brinca hasta la estufa, tira el atole que recien acaba de hervir y no, no quería regresar en ese momento. En el trayecto me senté frente a una fuente y miré a la gente que pasaba por esas horas me dí cuenta que la vida seguía afuera mientras yo platicaba entusiasmadamente con el Arnulfo, la brisa de la fuente mojaba de poquito en poquito el cabello de una pareja que se toqueteaba enfrente de mí y lo peor es que les miraba , no por morbo simplemente me provocaba un tanto de pensamientos mirarles pues traían una alegría y unas ganas de estar ahí a esas horas que pues eran dignos de mirar pues.
Se fueron pronto, omití la posibilidad de que había sido por mi presencía si ni se dieron cuenta que yo estaba detrás ,andaban bien metidos en su rollo; de mientras unos 8 perros callejeros se juntaron en la esquina la del farol ,la luz amarilla les cubría toda la piel y a mi tambien, parecía que eramos amarillos, por un momento comencé a imaginar que eramos algo de los simpsons o una cosa así, pero me sentí muy estúpida de manera que regresé la mirada a la fuente.
El lugar ya estaba vacio, sólo los perros y yo; un silbido hizo girar mi cabeza hacia una piedra a la que no había puesto atención, encima estaba un hombre sentado de tez blanca, más bien pálida, delgado, silbando una cumbia de esas que uno conoce en el camión, me miró los pies un buen rato, para esto yo llevaba unos guaraches así que se me veían los talones y todo lo demás, podrán creer que me sonrojé , que estúpida! ja, comencé a mover un pie nerviosamente y cuando me dí un poco de cuenta ya lo tenía ahí enfrente ,entonces le ví la piel amarilla y los ojos, suspiré un poco pero no se dió cuenta, me tomo de la mano y me dijo :
- ¿Sería vos tan amable de bailar está pieza conmigo?, sólo una pieza.
por un momento me sentí como en una pelicula de esas de drama-romántico , hasta que me percaté que no había música, por tanto no había ninguna pieza, no supe que hacer así que me reí como idiota y le dije:
-Claro !
Así que comenzamos a bailar mientras los perros nos miraban extrañados , se fueron poco a poco hasta que quedamos este hombre y yo, calculo unas dos horas bailando en la nada, hasta que mis pies que ya estaban cansados me hicieron separarme de él, aunque ahora que lo reflexiono no sé si fué por casancio o por la sensación de ridiculez que me embargaba, fue entonces que me dijo:
- ¿Estas contenta?
no lo soporté y le respondí que no era una estúpida y que no sabía porque había dejado que ese jueguito llegará hasta ahí, que era una mujer de edad con ocupaciones, responsabilidades, hijos, para este momento no pude ceder en la pequeña última mentira pero al ver sus ojos de sorpresa me sentí más no sé como y mejor lo dejé así.
Es importante hacerles saber que me considero una persona correcta a la que no le gustan las mentiras ni la deshonestidad , por eso estoy en contra del matrimonio y esas cosas.
De pronto este hombre del que hablo, me besó un lunar que tengo abajo de los labios , para esto no se si lo vió, con tanta luz amarilla uno llega a perder la percepción de las cosas y suele confundirse; me gustó, la verdad me gustó el beso, su piel estaba fría llena de viento , del viento de la noche, yo le besé una de las mejillas para que viera que sí, en efecto que me había gustado aquel beso pero en mi mente no dejaban de surgir preguntas, oraciones, falsos jucios, no terminaba de comprenderme ahí a esas horas y con este hombre ya de edad por cierto.
De pronto se me despégó y se acerco a la fuente exáctamente en donde daba mas la brisa, bien vi en sus espaldas como le gustaba sentirla en el rostro , comencé a bostezar en verdad estaba muy cansada y el comenzó a silbar la misma canción de cuando le conocí, Si! yo tambien me sorprendí al darme cuenta de que ya hablaba como si lo conociera de antes, era tan ridículo y estúpido a la vez , sentía que quería irme con él, hasta pensé en abandonar al Arnulfo; sólo le había escuchado decir una frase, aparte la estructuró de una manera tan extraña que ni siquiera podría analizarle como lo suelo hacer con la demás gente;
"la demás gente", ! Por dios! ya hablaba como si fuera sin igual ,excluyendolo del mundo , por un momento en la realidad alterna( aquella en la que por lo regular vive la misma gente que en ésta, sólo que allá vuelan y todo eso) bailabamos sin música y me decía:
- Hombre! si que sabeis bailar ! ¡
¡Qué estúpida que es la imaginación a veces!
Tenía que despedirme con todo y beso en el lunar debajo del labio, seguramente Arnulfo no se había dormido y yo no quería ser la causa de su desvelo , pobre su vida es bastante desdichada de por sí , así que le dije:
- Bueno pues ya me voy, tengo que dormir.. Gracias por el baile ( la verdad es que me volví a sonrojar)
Comenzó a sonreir y me dijo ¡seguirás haciendo como que no me conoces! ¿cómo que no sabes quien soy?, nos encontramos ,otra vez así como los gatos, como las gaviotas que medio rozan el mar y emprenden el vuelo dispersas en el viento, pero siempre saben que la otra viene detrás.
Me quedé helada, y caminé sobré la acera sólamente quería irme de ese lugar, no me perseguía, no lo hizo, pero sus palabras y eso de las gaviotas seguía retumbando en mi mente una y otra vez.
Entré al cuarto y Arnulfo dormía tranquilo, puse la estación de radio donde trasmiten puro Danzón hasta el amanecer tomé una almohada y me puse a bailar, lloraba de bailar y bailaba por estúpida, nada más por eso.
Se fueron pronto, omití la posibilidad de que había sido por mi presencía si ni se dieron cuenta que yo estaba detrás ,andaban bien metidos en su rollo; de mientras unos 8 perros callejeros se juntaron en la esquina la del farol ,la luz amarilla les cubría toda la piel y a mi tambien, parecía que eramos amarillos, por un momento comencé a imaginar que eramos algo de los simpsons o una cosa así, pero me sentí muy estúpida de manera que regresé la mirada a la fuente.
El lugar ya estaba vacio, sólo los perros y yo; un silbido hizo girar mi cabeza hacia una piedra a la que no había puesto atención, encima estaba un hombre sentado de tez blanca, más bien pálida, delgado, silbando una cumbia de esas que uno conoce en el camión, me miró los pies un buen rato, para esto yo llevaba unos guaraches así que se me veían los talones y todo lo demás, podrán creer que me sonrojé , que estúpida! ja, comencé a mover un pie nerviosamente y cuando me dí un poco de cuenta ya lo tenía ahí enfrente ,entonces le ví la piel amarilla y los ojos, suspiré un poco pero no se dió cuenta, me tomo de la mano y me dijo :
- ¿Sería vos tan amable de bailar está pieza conmigo?, sólo una pieza.
por un momento me sentí como en una pelicula de esas de drama-romántico , hasta que me percaté que no había música, por tanto no había ninguna pieza, no supe que hacer así que me reí como idiota y le dije:
-Claro !
Así que comenzamos a bailar mientras los perros nos miraban extrañados , se fueron poco a poco hasta que quedamos este hombre y yo, calculo unas dos horas bailando en la nada, hasta que mis pies que ya estaban cansados me hicieron separarme de él, aunque ahora que lo reflexiono no sé si fué por casancio o por la sensación de ridiculez que me embargaba, fue entonces que me dijo:
- ¿Estas contenta?
no lo soporté y le respondí que no era una estúpida y que no sabía porque había dejado que ese jueguito llegará hasta ahí, que era una mujer de edad con ocupaciones, responsabilidades, hijos, para este momento no pude ceder en la pequeña última mentira pero al ver sus ojos de sorpresa me sentí más no sé como y mejor lo dejé así.
Es importante hacerles saber que me considero una persona correcta a la que no le gustan las mentiras ni la deshonestidad , por eso estoy en contra del matrimonio y esas cosas.
De pronto este hombre del que hablo, me besó un lunar que tengo abajo de los labios , para esto no se si lo vió, con tanta luz amarilla uno llega a perder la percepción de las cosas y suele confundirse; me gustó, la verdad me gustó el beso, su piel estaba fría llena de viento , del viento de la noche, yo le besé una de las mejillas para que viera que sí, en efecto que me había gustado aquel beso pero en mi mente no dejaban de surgir preguntas, oraciones, falsos jucios, no terminaba de comprenderme ahí a esas horas y con este hombre ya de edad por cierto.
De pronto se me despégó y se acerco a la fuente exáctamente en donde daba mas la brisa, bien vi en sus espaldas como le gustaba sentirla en el rostro , comencé a bostezar en verdad estaba muy cansada y el comenzó a silbar la misma canción de cuando le conocí, Si! yo tambien me sorprendí al darme cuenta de que ya hablaba como si lo conociera de antes, era tan ridículo y estúpido a la vez , sentía que quería irme con él, hasta pensé en abandonar al Arnulfo; sólo le había escuchado decir una frase, aparte la estructuró de una manera tan extraña que ni siquiera podría analizarle como lo suelo hacer con la demás gente;
"la demás gente", ! Por dios! ya hablaba como si fuera sin igual ,excluyendolo del mundo , por un momento en la realidad alterna( aquella en la que por lo regular vive la misma gente que en ésta, sólo que allá vuelan y todo eso) bailabamos sin música y me decía:
- Hombre! si que sabeis bailar ! ¡
¡Qué estúpida que es la imaginación a veces!
Tenía que despedirme con todo y beso en el lunar debajo del labio, seguramente Arnulfo no se había dormido y yo no quería ser la causa de su desvelo , pobre su vida es bastante desdichada de por sí , así que le dije:
- Bueno pues ya me voy, tengo que dormir.. Gracias por el baile ( la verdad es que me volví a sonrojar)
Comenzó a sonreir y me dijo ¡seguirás haciendo como que no me conoces! ¿cómo que no sabes quien soy?, nos encontramos ,otra vez así como los gatos, como las gaviotas que medio rozan el mar y emprenden el vuelo dispersas en el viento, pero siempre saben que la otra viene detrás.
Me quedé helada, y caminé sobré la acera sólamente quería irme de ese lugar, no me perseguía, no lo hizo, pero sus palabras y eso de las gaviotas seguía retumbando en mi mente una y otra vez.
Entré al cuarto y Arnulfo dormía tranquilo, puse la estación de radio donde trasmiten puro Danzón hasta el amanecer tomé una almohada y me puse a bailar, lloraba de bailar y bailaba por estúpida, nada más por eso.
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