martes, 4 de mayo de 2010

Andamos dispersos.
Andamos dispersos por debajo del cielo y una que otra vez
de la luna, luna gris.
Andamos dispersos como los venados y las aves en el cielo
seguidas de una rápida velocidad, velocidad inteligible al
ojo humano.
Andamos corriendo de un lado a otro en busca de un nuevo
campo, sin vacas o con ellas pareciera que da igual.
No nos encontramos ni en el aire que gente suele asegurar
que es el mismo, el mismo aire corriendo por nuestros
pequeños pulmones.
Andamos dispersos por normalidad, con las horas invertidas
si es que podriamos invertirlas , horas de tiempo invertido
y perdido en la misma voz.

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