Apenas salía del teatro y entraba a tu distancia la que se interpone en la noche de viernes cuando se suceden todos los atroces acontecimientos que el teatro crea sobre mí. De límite y tiempo, de razón y esperanza, de distancia y cercanía, de demonio y lunas. Entonces me busco, te busco entre los rostros de la gente que sintonizan la noche, unos caídos otros sonrientes todos creando frecuencias sobre mí, entonces.
La distancia crea olvido, el olvido de una tristeza imperdonable la nostalgia de una luna fuera de la noche aconsejando que uno se salga también; de estrellas fugacez se conforma mi existir las constelaciones se reflejan en los tejidos de mi sangre, pertenezco al caminar de un silencioso ruido nocturno, es la distancia. Se revelan ante mí diversas formas de melancolía retrazada humanas y desfiguros de la noche, te conviertes en todas mis ausencias y soy una banca solitaria en el parque.
Apenas salía del teatro con sonrisas, con desvelos , con lágrimas en forma de pasos, con pasos en forma de banquetas, con banquetas en forma de zapatos.
La distancia entre el tiempo y espacio no se comprende en ésta mente casi razonable, ahora mismo soy nuestra tarde y nuestro viento y nuestra despedida, incompresible para una mente casi razonable. Del teatro la vida se olvida de sí misma, del teatro hoy se salvan mis acontecimientos, de tí hoy me salva el teatro. Salí del teatro contigo arrastras siguiendome , tragandóme de a poco , te deje luego sentado en aquella banca la que fui en tú espera.
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