domingo, 1 de mayo de 2011

Fue en Copilco, Universidad y Balderas

Qué debo hacer para estar en paz?- me pregunta una mujer sentada a mi lado en el metro, ella mira la ventana, luego vuelve el rostro hacia mí. Qué extraña sensación. La verdad es que no sé en qué momento subió, cuál estación, o es acaso que ya se encontraba aquí sentada y no lo recuerdo?. Sólo puedo concluir una cosa, me atrae su misterio.
Ahora no sé qué hacer, ignorarle?, contestarle?, fingir que no le oigo, de cualquier modo no tengo respuesta. Sólo guardo silencio... Inesperadamente, vuelve a preguntarme, no sé qué hacer, veo sus ojos húmedos, negros, nunca ví un iris más profundo...No, no sé qué hacer. Hay un libro entre mis manos, extrañamente comienzan a temblarme los dedos, estamos llegando, Coyoacán, debo bajar, un acto de idiotez o de infinita gracia, le entrego el libro;me levanto(titubeo), evito sus ojos enormes, corro, me escurro entre la gente, logro salir de aquella multitud... Es entonces que vuelvo el rostro hacia el cristal, siento un vacío, un hueco terrible en es estómago, el corazón destroza mi pecho, no siento mis manos, el terrible vicio del parpadeo se me ha quitado... Tengo miedo. De pronto algo quiebra el aparente silencio, se humedecen mis ojos, me doy cuenta que no puedo gritar, no puedo moverme, qué diablos es esto, apagan las luces...

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