jueves, 25 de noviembre de 2010

Nada más volver a soñar.

Que se pierda
en el infinito,
no me importa.
Que olvide la tierra nuestros pasos,
qué más da...
Que se trague un hueco tu nombre,
no escucharlo jamás.
Cerrar el universo.
Nada.
Todo.
Puede pasar.


Mienten siempre.
Ellos,
ahí
abajo,
discretamete,
dicen, sí, claro y siempre.
Nada.
Puras vaciladas.
Ya no voy a creerles.

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