Trataba de huir de tus labios, corrí por el cielo, me escabullí entre tus dedos, fingí desprecio, finalmente la verdad siempre brota de mis pensamientos, con un poco de tiempo, en mis ojos, sé que pudiste entenderlo ...
En realidad yo no miento, mienten las palabras que a veces disfrazo, o más bien, intento...
Supongamos, me gusta estar a tu lado y mirar esos pedazos de piel que conforman tu cara, dibujar tus pecas innumerables en mis tardes sognolientas (vivas y rojas, tremendamente llenas de recuerdos, de esa roja espuma de tu pasión enteramente mía alguna tarde, por vez primera).
Corrían tus labios sobre mí... Por mí.
Y pude sentir de nuevo esa sensación extraña, y recordé el momento en que mi vida dio un giro, mil volteretas, cuando me encendí por una de tus miradas, esos ojos que me inquietan...
Eres el sonido que hacen mis pies y algunos critican, que habita en mis latidos, demasiado arritmicos , de cierto modo, me resultas desagradable cuando me doy cuenta de lo que provocas con tu mirada irónica y desvergonzada, con tus manos indómitas, profusamente inquietas, que se cuelan entre mis hombros, brazos y piernas... Siempre juegas, y no sé realmente si soy parte de tu estrategia o si realmente esta flaca te interesa...
Una mezcla de sentimientos, sus manos y ojos, intento disimular que la vida pasa bajo mis pies y que no me interesa, pero sé que no es verdad, y me encanta observarte, sentirte y aspirarte en mi propia pesadilla.
No sé qué es esto.
jajaja.
ResponderEliminarque chido estuvo eso.